Química Impresionante, 15 ejemplos

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Exploramos nuestros 15 favoritos de la química y la ciencia

Fusión de metal mediante magnetismo

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Luz LED naranja en nitrógeno líquido

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Calentando Tiocianato de Mercurio

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Peróxido de hidrógeno catalizado por yoduro de potasio

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Nitrógeno líquido mezclado con 1500 pelotas de ping pong

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Quemando magnesio en hielo seco

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Arena hidrofóbica bajo el agua

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Apagando las velas con dióxido de carbono

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Desviando un chorro de agua con una varilla cargada eléctricamente

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Peróxido de hidrógeno mezclado con yoduro de potasio

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Polimerización explosiva de p-Nitroanilina

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Gas inflamable encendido en un tarro de cristal

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Poliacrilato de sodio mezclado con agua

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Descarga eléctrica

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Litio ardiendo

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Reacción de cobre y ácido nítrico

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Pyrosomas, ¿organismos?

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Igual habría que decir “órganos”, como ilustra esta foto y que corresponde a una colonia de pyrosomas (o pirosomas), unos curiosos seres que se encuentran en aguas templadas de todos los océanos del mundo; y que en algunas especies pueden formar colonias gigantes que pueden medir varios metros de largo. Como ocurre con el caso de Pyrostremma spinosum, del cual se han llegado a fotografiar grupos de hasta 30 m. en aguas de Nueva Zelanda; y lo suficientemente grandes en diámetro para que un buzo pudiera nadar dentro.

Los pyrosomas (concretamente son tunicados coloniales holoplanctónicos) producen una bioluminiscencia muy brillante, particularidad que les confiere su nombre (pyro = fuego, soma = cuerpo) y que les hace ideales para adornar las fotos de cualquier buceador que se tope con la evidente estampa. De hecho, son los organismos planctónicos luminosos más brillantes que existen y se estima que la luz que emiten puede verse, en aguas trasparentes, hasta a 100 m de distancia.

Estructuralmente, las colonias de pirosomas son cilindros huecos y compuestos por miles de individuos que se unen en una matriz gelatinosa. Algunas formas son bastante rígidas (Pyrosoma atlanticum) y otras, tales como Pyrostremma spinosum, son muy flácidas. Se producen en la superficie del océano abierto, así como también en las regiones oscuras hiperbáricas de las profundidades del mar.

La agrupación de individuos es similar a un dedo de la mano; y tiene un extremo apical cerrado y otro abierto denominado “cloaca”, que favorece la salida de agua proveniente de los individuos (se llaman blastozooides o zooides) que conforman las paredes de la colonia. Esta puede ser incolora, rosada o de color gris a verde-azul. Tambien se les conoce con el nombre popular de “mazorcas de maíz gelatinosa”.

Cada blastozoide tiene un sifón oral dirigido hacia el exterior, por donde introduce el agua hacia el interior de la colonia. Después de extraer el oxígeno y filtrar las partículas nutritivas, los zooides expulsan los desechos y el agua por un sifón posterior cloacal dirigido hacia la cavidad interna del tubo, de tal manera que su actividad de filtración favorece el desplazamiento de la colonia como un enorme espárrago flotante con “propulsión a chorro”, generando concretamente un curioso efecto de retropropulsión.

Pero a su vez, los pyrosomas son también unos voraces consumidores de plancton; de hecho son los organismos más eficientes a la hora de consumir partículas menores de 10 micras de diámetro, los que captura una mayor proporción de estas partículas que cualquier otro ser vivo sobre o bajo la faz de la tierra.

Esto implica que los pyrosomas utiliza la ingesta elevada de biomasa como una estrategia evolutiva en lugar de invertir en mecanismos de conservación de energía (“come todo lo que puedas y deja un bonito y alargado cadáver” es su motto vital). Debido a sus altas tasas de consumo, estos organismos desempeñan un importante papel en el flujo de carbono orgánico en el ecosistema marino, una auténtica proeza de la bioingeniería, pues se caracterizan por su capacidad de eliminar CO₂ de la capa superior del océano.

De hecho, podrían ser uno de los mayores contribuyentes de un proceso natural para revertir el calentamiento global. Eso sin mencionar que estos tunicados podrían esconder el origen de los vertebrados, o dicho de otro modo: existen investigadores que piensan que son el eslabón perdido entre invertebrados y vertebrados, ya que tienen un esbozo de columna vertebral, que incluso se puede ver a través de su cuerpo transparente.

Así que si alguna vez te cruzas con estos curiosos seres en tus inmersiones, será mejor que les muestren el respeto que se merecen y no caigas en la tentación de hacerte la “típica foto de pyrosoma” que abre este post, pues son auténticas máquinas primordiales de limpiar nuestra huella de carbono más profunda y debemos quitarnos el sombrero (las gafas de buceo en este caso) ante ellos.

 

Fuente: Yorokobu